Serafina

Había una vez una hormiga llamada Serafina. Era una hormiga muy trabajadora que vivía en un hormiguero en el jardín de un pueblo.

Serafina era una hormiga obrera y todas las mañanas se levantaba muy pronto para salir a buscar comida. Pero cada día la costaba más levantarse, sus amigas la encontraban cada vez más triste y sombría.

-¿Qué te pasa Serafina?, preguntaban las otras hormigas.

-Nada, respondía Serafina, estoy bien.

Eso decía o creía Serafina.

Una mañana como otra cualquiera, Serafina fue a buscar comida y apareció el escarabajo Ron Ron. Nada más verla dijo:

-¡Ya era hora Serafina, cada día vienes más tarde!.

La verdad es que Serafina era una hormiga muy trabajadora, pero tenía un problema, el escarabajo Ron Ron. La quitaba la comida y la trataba muy mal, aparecía cuando ella no lo esperaba y estaba siempre vigilando lo que hacía. Quizás por eso Serafina estaba cada vez más triste y deprimida. El escarabajo Ron Ron decía a Serafina que no podía contar a las otras hormigas que le robaba la comida y Serafina, no sabía por qué, pero no lo hacía.

Un día la hormiga Pincitas le dijo a Serafina:

-¿Qué te pasa Serafina?, cada día estás más triste.

Pero Serafina no dijo nada.

Pincitas decidió seguir a Serafina, iba detrás de ella, escondiéndose por el camino detrás de las piedrecitas y la hierba que encontraba. Observo que a Serafina se le acercaba el escarabajo Ron Ron y como se comportaba con ella, también observo como la robaba la comida.

Pincitas fue corriendo al hormiguero y contó lo que había visto a la hormiga reina. Esta convocó una reunión e informó de lo sucedido a las demás hormigas. Mandó a dos grupos de hormigas para que capturaran al escarabajo Ron Ron y lo metieran en el hormiguero.

El escarabajo Ron Ron estaba muy asustado. Ahora no se veía tan poderoso.

Las hormigas llevaron a Ron Ron ante la hormiga reina y esta le hablo así.

-¿Por qué quitas la comida a Serafina?, ¿Por qué no la tratas bien?. No te das cuenta de que ella es un ser vivo y merece ser respetada igual que tú.

Ron Ron estaba asustado. No sabía qué hacer.

Por último, concluyó la reina, a partir de ahora no molestaras a Serafina, ni te acercarás a ella, si lo hicieses pasaras los días con nosotras dentro del hormiguero y nunca más podrás salir a ver la luz del sol.

El escarabajo Ron Ron salió del hormiguero y nunca más volvió a molestar a Serafina que a partir de ese momento vivió feliz y en paz.