Patas

Había una vez una cigüeña muy curiosa llamada Patas, esta cigüeña vivía en lo alto de un campanario y desde muy pequeña había oído historias a sus padres de como antiguamente sus antepasados cuando llegaba el otoño hacían largos viajes hacia África en busca de un clima mejor y al llegar la primavera volvían a Europa para no pasar allí tanto calor.
Pero estas migraciones sólo eran historias para Patas, ya que desde hacía algunos años las cigüeñas ya no migraban ya que el invierno Europeo se había suavizado.
Patas oía estas historias y fantaseaba con ellas, deseaba ir aquí y allí y conocer mundo, ese era su sueño.
Un buen día los padres de Patas decidieron que se había hecho mayor y le invitaron a abandonar el nido para hacer su vida. Patas no se lo pensó y decidió ir a conocer mundo. Cogió un petate con sus pocas pertenencias y echo a volar.
Al poco tiempo de estar en el aire divisó el mar, le pareció inmenso y majestuoso al tiempo. Poco a poco llego a tierra. El paisaje había cambiado, hacia más calor y empezó a pensar si ese era un buen lugar para construir su nido, cuando lo hubiese hecho mandaría una paloma mensajera para informar a su familia patas002de que estaba bien.
Se detuvo en un torreón alto, que le pareció un buen lugar y empezó a buscar ramas para su nido. Al verle los otros pájaros se sorprendieron, era un pájaro de otro país que había ido a su tierra y quería vivir allí. A algunos les pareció bien pero la mayoría de los pájaros se sintieron extrañados y desconfiaron de él.
– ¡A que habrá venido aquí esta cigüeña!, se decían unos a otros.
Patas encontró un arbusto seco y empezó a recoger ramas para el nido cuando un águila se interpuso en su camino.
– ¿Por qué has venido aquí le preguntó?
– ¿Por qué no iba a hacerlo?, respondió Patas, siempre he oído las historias que contaban mis antepasados de estas tierras y me gustaría vivir aquí.
– ¡Que sepas que la mayoría de nosotros no confiamos en ti, lo tendrás difícil aquí!, dijo el águila y se marchó.
Patas no se dio por vencido y fue haciendo su nido hasta terminarlo.
Después fue a buscar una paloma mensajera por el lugar y la encontró rápidamente.
– ¡Hola paloma!, dijo Patas
– ¡Hola!, ¿Qué deseas?
– Ya sé que no soy muy querido en el lugar, declaro Patas, pero quería mandar a mi familia el mensaje de que me encuentro bien.
– Mira, contesto la paloma, yo me paso el día viajando de un lugar a otro del mundo mandando mensajes y he conocido a muchos como tú, viajeros de corazón valiente que sueñan que el mundo es pequeño y viven soñando. Mandaré tu mensaje encantada, dijo la paloma
Patas volvió a su nido contento, no todos eras hostiles con él.
Un día Patas estaba en su nido cuando vio a aparecer en el cielo otra cigüeña. Entonces se puso muy contento e hizo gestos para que bajara. La otra cigüeña se posó en el nido de Patas. Se llamaba Pétalo. Pétalo y Patas eran dos almas gemelas, y vivieron juntos muy felices y de vez en cuando viajaban a su país natal sin olvidar la tierra que les había dado otra oportunidad.