Gigante

Había una vez una familia de gigantes que atemorizaba a los vecinos de una aldea. No porque estos quisieran, sino porque la gente al verlos salía corriendo.gigante002

Esta familia estaba formada por la madre, el padre y un hijo. El hijo llamado Antonio se sentía muy solo porque no tenía con quien jugar y algunas veces iba a la aldea para ver si se hacía amigo de uno de los niños de allí, pero estos al verle huían despavoridos. Entonces Antonio se volvía a su casa solo y triste.

Un día en que estaba jugando en el bosque que había al lado de su casa, se alejó un poco más de lo habitual, y allí se encontró con un niño que estaba llorando. Este al ver a Antonio salió corriendo hasta llegar a un rio entonces no pudo correr más.
Antonio se acercó hacia él y le dijo:

• Hola me llamo Antonio, ¿Cómo te llamas?
• Me llamo Luis-, respondió el niño.
• ¿Por qué lloras? Pregunto Antonio
• Porque he salido al bosque con mis padres y me he perdido- Explico Luis
• No te preocupes, continuo Antonio. Yo te llevare a la aldea.
Luis quedó perplejo puesto que temía a Antonio. Este tendió su mano en el suelo y Luis subió en ella.
Empezaron a caminar por el bosque cuando la noche les sorprendió.

¡Oh! No se ve el camino, así que tendremos que continuar mañana, dijo Antonio. Entonces encendió un fuego y Luis aunque tenía miedo decidió no escapar ya que no conocía el camino y en el bosque había criaturas salvajes. Pasaron la noche y a la mañana siguiente siguieron su camino.

Según se acercaban a la aldea se aproximó hacia ellos un grupo de aldeanos armados con horquines que iban en busca de Luis.
Según vieron aproximarse a Antonio, que llevaba a Luis en el hombro se abalanzaron sobre él e intentaron atacarlo. Luis que se percató de esto, bajo corriendo del hombro de Antonio y les dijo:

• El gigante no me ha secuestrado, él me ha salvado y traído hasta aquí.

Los aldeanos no podían creerlo, creían que Luis había perdido el juicio.

Entonces detrás de ellos apareció una pantera que intentó abalanzarse sobre ellos.

Luis se escondió detrás de Antonio y este la hizo una mueca, al verlo la pantera se asustó y salió corriendo.

Los aldeanos se quedaron sorprendidos y comenzaron a aplaudir y vitorear a Antonio. Y desde ese día, aldeanos y gigantes fueron amigos y vivieron en paz, demostrando que la valía de una persona está en su corazón.

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