Aletas

Por el fondo de los mares más profundos viajaba un grupo de ballenas. El más anciano llamado Aletas se sentía solo aunque viajaba acompañado del resto, no se sentía útil y pensaba que ya no era muy valioso. Aletas veía a otras ballenas que eran más agiles y añoraba épocas de su juventud.

Hoy era el cumpleaños de Aletas, cumplía 100 años. Él no estaba contento por ello, es más las felicitaciones de sus compañeros le hacían cada vez sentirse más triste y melancólico. Como era una fecha tan especial sus compañeros le habían preparado una sorpresa. Le taparon los ojos y le llevaron al lugar del arrecife donde se encontraba el mejor plancton. Se iban a desviar de su ruta habitual para ello, realmente el resto de ballenas que eran más jóvenes nunca habían estado allí.

Por el camino las ballenas más pequeñas iban jugando y chapoteando.

Cuando llegaron encontraron un arrecife lleno de colores, de peces de todas las tonalidades , lleno de vida.

Cuando Aletas abrió los ojos y vio aquello se llevó una alegría, pero enseguida le vino el recuerdo de los viejos tiempos, cuando era pequeño y pasaba por aquel arrecife y la melancolía le volvió.

Las ballenas comieron aquel rico plancton mientras los ballenatos jugaban y así se pasó la tarde.

Cuando iban a volver a su camino habitual se dieron cuenta de que faltaba uno de los ballenatos. Todas las ballenas se asustaron mucho pero no sabían por dónde buscar, ya que no conocían el arrecife. Sólo aletas lo conocía. Se armó de valor y buscó por todos los escondrijos donde de pequeño jugaba con las demás ballenas. Allí en uno de ellos, con la cola atascada en un coral estaba el ballenato. Aletas lo liberó y todas las ballenas lo felicitaron y por fin Aletas se dio cuenta de que todos somos igual de valiosos.